Iniciativas eróticas contra el distanciamiento

La intimidad, actualmente en la UCI, necesita de cuidados intensivos y tratamientos de choque. No faltan propuestas ingeniosas, perversas o naíf para cuidar y reanimar a la enferma.

Rita Abundancia

Collage: Nikita

La Hotline Poetry del Prostíbulo Poético. Calentarse a golpe de verso

La poesía es el mejor recurso para hablar del sexo; ya que, según Sonia Barba, poeta, actriz y directora-madame de Postíbulo Poético, “va a las vísceras, no al intelecto, nos remueve por dentro y es breve, como el acto sexual”.

Antes de la pandemia, Barba dirigía su particular ‘burdel’, que actuaba en teatros, galerías de arte, locales diversos y masías. Este año cumplirá 11 años en Barcelona, otros dos con ediciones en Madrid y, antes de la cuarentena, acababa de abrir nueva sede en Valencia.

En este espectáculo, las poetas (en su mayoría chicas) recitaban sus creaciones y también había ‘privados’, en los que se susurraba, en exclusiva, a un cliente. “Buscamos que las palabras de las mujeres los atraviesen, y no que los hombres las atraviesen a ellas, como ocurre durante el coito”, afirmaba Sonia.

Pero el distanciamiento que ha impuesto el Covid 19 ha obligado a rediseñar esta iniciativa que ahora ha mutado en una hotline. El espíritu es el mismo, solo que al otro lado del teléfono, con un vis a vis de poesía. Capitaneadas por Madame Taxi (Sonia Barba), las chicas adaptan su formato habitual para poder seguir haciendo lo que más les gusta, incentivar el vicio por la poesía en privado.

“En este tipo de encuentros telefónicos con las poetas, se dispara la empatía, la curiosidad por el otro, la sensación. La gente abre la puerta a sus emociones y consigue profundizar o hasta reírse de algunas de ellas. Tenemos un ejército, un coro, un cuerpo de baile, una trup fabulosa de magnificas poetas esperando al otro lado de la línea para compartir sus versos”, señala Barba.

Para acceder a este servicio hay que entrar en la web y pedir cita en alguno de los tres turnos disponibles, mañana, tarde y noche, con la poeta elegida.

Orgias digitales. Perversión desde casa

Tratar de traducir al mundo digital el de tres dimensiones no siempre es posible pero, hasta el momento, yo creo que los masajes es la única actividad que todavía no se atreve a ello. El sexo hace tiempo que ya lo ha hecho y los sex clubs, que no han querido renunciar al negocio, han trasladado sus orgias al mundo virtual.

El pasado 27 de mayo, Killing Kittens, uno de clubs sexuales más exclusivos del mundo, y que cuenta con alrededor de 160.000 miembros desde que abrió sus puertas en 2005, en Londres, celebró una orgia online utilizando la plataforma Zoom. Según comentaba Emma Sayle, la fundadora de Kittens a la revista Insider, “Es una fiesta virtual de dos horas. Obviamente no es una orgia al uso, pero es un evento para adultos. Habrá desnudos, lencería y gente proponiéndose hacer determinadas cosas unos a otros”.

El evento empezó con ciertos espectáculos (burlesque, pole dancing, performances con fuego, Djs) para pasar luego a mayores. Generalmente los invitados a estas fiestas suelen llevar máscaras, lencería cuyo precio se incrementa a medida que la tela utilizada disminuye o, directamente, no existe y zapatos carísimos. En este caso, los participantes (unas 100 personas) podían acceder a un screen con 55 pequeñas pantallas al mismo tiempo; aunque la retransmisión era muda y para comunicarse había un chat escrito, que supervisaban los empleados de Killing Kittens. Claro que el precio habitual, (250 libras por pareja/ 50 por mujer sola) se había reducido a 20 libras.

El panorama puede no sonar demasiado excitante pero, ¡qué quieren! Son los tiempos que corren y, por otra parte, la orgia de Eyes Wide Shut tampoco pasará a la historia como la más caliente del siglo. Coincido con un amigo que piensa “me gusta el concepto de orgia pero no las personas que, generalmente, asisten a ellas”.

La cuestión es que las orgias digitales se esparcieron tan rápido como el Covid 19 y la plataforma Zoom acabó prohibiendo estos desmanes por “uso inaceptable” y porque los algoritmos, muy puritanos ellos, detectaron desnudos. Sin embargo Adult Friend Finder (una web para buscar compañeros de sexo y contenido erótico) ha salido al rescate y ha lanzado, a mediados de abril, Virgy. Una plataforma diseñada para ayudar a la gente a organizar orgias virtuales, capaz de sostener video chat privados de hasta 20 personas.

Es el momento de que los tímidos se lancen a probar. Una orgia online es algo así como un simulador de vuelo. Uno se hace a la idea de que está en el aire sin peligro de estrellarse.

Las apps de citas se reinventan. Flirteos en la red

Con el sexo ocasional suspendido hasta nuevo aviso, las apps de citas destinadas a ese fin han visto cómo sus usuarios empezaban a utilizarlas de forma ligeramente diferente, y no para fines sexuales, exclusivamente.

En EEUU, por ejemplo, con la cuarentena han nacido dos nuevas apps destinadas a la comunidad judía: CoronaCrush y MeetJew University. En la primera hay que escribir un post sobre uno mismo, que puede tener un tono romántico, serio o humorístico y esperar a que los peces piquen. En la segunda, más exclusiva (para solteros de 18 a 26 años), hay que rellenar un extenso cuestionario y el algoritmo se encargará de hacer el match. “Buscamos que los miembros de nuestra comunidad tengan un lugar donde conocerse y la posibilidad de crear familias judías”, contaba Daniel Ebrahmi, el creador de MeetJew University a la revista Insider. ¿Vuelven los tiempos del cortejo lento y bien cocinado, de las visitas a la novia en casa de sus padres, mientras se bebe una zarzaparrilla y de los paseos supervisados por un hermano pequeño?

“Creo que la situación en la que estamos ha normalizado, a ojos del público, el hecho de la conexión social a través de una aplicación. Si había alguna reticencia a la hora de usar una app de citas con fines sociales, emocionales o de conexión, creo que esta ha desaparecido con el Covid 19. Ahora todos estamos separados e Internet es el único medio de tener una vida social”, comentaba Eric Silverberg, fundador y CEO de Scruff, una app de citas diseñada para la comunidad LGTBI, en el mismo artículo de Insider.

Canales de comunicación para grupos afines, como el LGTBI, han derivado en que estas aplicaciones acaben adquiriendo un sentido más de comunidad, y no solo exclusivamente sexual. Seguramente, si rastreáramos lo que se llaman circles, grupos de chat diseñados para hasta un máximo de 20 personas en un mismo país, comprobaríamos que los temas de discusión van más allá de calentarse unos a otros e incluyen información, compañía y hasta ayuda, entre los miembros.

Los que todavía prefieren recurrir a una agencia de contactos para encontrar a su media naranja descubrirán que, quieran o no, deberán pasar por el aro del mundo virtual, ya que el coronavirus ha obligado a estas empresas a digitalizarse con speed-dates, happy hours o encuentros online. ¡Cómo sino!

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