Antiaging capilar. Qué hacer para que el pelo envejezca más lentamente y mejor

Las cabelleras evolucionan, se regeneran y envejecen con los cambios hormonales, embarazos y madurez. Apuntamos algunos hábitos y buenas costumbres para no perder ni un pelo.

Rita Abundancia 

Foto: Engin Akyvert, en Pixabay.

Por orden de preferencia, nuestras atenciones estéticas van destinadas, mayormente, a la cara, piel, cuerpo -mantener el peso ideal- y cabello. El pelo es una de las partes menos mimadas (excepto si una es Amal Clooney, que gasta una media de 550 € al mes en cuidado capilar); a la que, sin embargo, se le exigen resultados estéticos inmediatos. Queremos tener un pelo bonito pero invertimos poco en su salud y bienestar, olvidando que nuestras melenas pueden envejecer mejor o peor, dependiendo de su genética y de los cuidados que les brindemos.

La mayor parte de la gente ha acudido alguna vez a un dermatólogo, pero son menos los que conocen el significado de la palabra tricólogo, médico especializado en temas de cuero cabelludo y alopecia. Una de las grandes batallas de la tricología es encontrar una solución a la caída del cabello, problema que crece alarmantemente, incluso entre mujeres. Según David Saceda, dermatólogo y tricólogo de la Unidad de Tricología del Grupo de Dermatología Pedro Jaén, en Madrid, “cada vez hay más pacientes femeninas con este problema, especialmente lo que se llama ‘alopecia frontal fibrosante’, en la que el pelo se va retrayendo hacia atrás y se pierden también las cejas. Se puede dar en mujeres de todas las edades, aunque lo más común es que aparezca en la post menopausia y existe un tratamiento para frenarla. Se desconoce su origen, aunque se sabe que el estrés puede afectar a la caída súbita del cabello. Cuando estamos muy estresados, el folículo piloso trata de protegerse a sí mismo, deja caer el pelo y se cierra para evitar las agresiones externas. Cuando el peligro ha pasado, la fábrica vuelve a abrirse y el pelo crece de nuevo”.

Con la menopausia y la bajada del nivel de estrógenos empieza la pérdida de la masa capilar. El cabello comienza a clarear, aunque muy poco a poco y dependiendo de las personas. Los remedios estéticos para la caída del cabello son, a día de hoy, escasos; como apunta Yolanda Aberasturi, peluquera bilbaína con tres salones en Vizcaya, dos en Bilbao y uno en Getxo. “Mucha gente acude a las extensiones, pero yo no las aconsejo si el pelo es muy débil, porque lo debilitará aún más. Para empezar, es importante buscar un corte de pelo adecuado que disimule las zonas más afectadas. Para casos más graves existen postizos parciales o polvos, como los de maquillaje, que disimulan la falta de pelo, aunque son para ocasiones puntuales”, apunta Aberasturi.

Canas al aire

Las canas son el síntoma más evidente del envejecimiento del cabello, aunque no siempre hay que ser mayor para tenerlas. “La predisposición a que salgan antes de tiempo depende sobre todo de la genética materna y paterna”, apunta Saceda. “Con la edad, los melanocitos, que son los mismos que dan color a la piel, acumulan detritos, se agotan y forman cada vez menos melanina. Las canas son más frecuentes en personas de raza blanca y aparecen primero en la cabeza y después en otras partes del cuerpo. El dicho popular de que las preocupaciones blanquean el cabello es cierto, ya que el estrés oxidativo hace que se genere menos melanina. Lo que es falso es que la gente que tenga canas esté más a salvo de la calvicie que el resto”, señala este experto.

Aunque las canas viven ahora su mejor momento y las modelos mayores las exhiben como denominación de origen, taparlas es lo más fácil del mundo y lo que hacen la mayoría de las mujeres. Teñir el pelo, a diferencia de lo que algunos opinan, no es algo que dañe demasiado el cabello. Según David Saceda, “lo más perjudicial para la estructura del cabello es la decoloración y los alisados japoneses, que rompen los puentes de sulfuro del pelo. Las proteínas que forman el cabello se unen unas a otras por medio de puentes y estos enlaces son los que le dan su consistencia, pero los productos químicos utilizados para los alisados los destruyen y el pelo se vuelve frágil y se rompe con más facilidad”.

Aberasturi es partidaria de la coloración sin amoníaco, los tintes semi-vegetales o semi-permanentes, “resecan menos el pelo y éste se mantiene con más brillo”, señala.

Foto: Beegaia, en Pixabay.

 

El pelo, muy ligado a las hormonas

Nuestro pelo cambia con los años y los cambios hormonales están detrás de muchas de esas metamorfosis. “En la adolescencia, cuenta este tricólogo, “la secreción sebácea puede ser muy exagerada, pero si va acompañada de alopecia en las mujeres hay que estar atentos porque puede ser un síntoma del ‘síndrome de ovario poliquístico’. Una cuadro que se denomina SAHA, por las iniciales de los síntomas: seborrea, alopecia, hirsutismo (exceso de vello en el cuerpo) y acné. Una analítica hormonal descarta o confirma esta enfermedad. Pero lo más común es que el exceso de grasa en el cabello corresponda a irregularidades hormonales y, si éste es excesivo, existen tratamientos para nivelarlo”.

Durante el embarazo, otro de los seísmos hormonales de la mujer, la mujer disfruta de nueve meses de good hair days. “Generalmente en esa etapa se tiene muy buen pelo, aumenta su densidad, tiene más tiempo para crecer, la caída disminuye y se consigue más longitud”, señala Saceda. “El problema viene después, tres meses tras el parto, cuando ese pelo extra cae de golpe. Es lo que se conoce como ‘efluvio telógeno’ y puede ser muy llamativo. No es que el pelo se vuelva peor sino que retoma su aspecto normal, antes del embarazo. Es muy frecuente y es totalmente normal. Lo que ocurre es que muchas mujeres, acostumbradas a la maravillosa cabellera del embarazo, lo viven con disgusto”.

Sol, cloro, polución y ejercicio anaeróbico, enemigos de las melenas

Al pelo le ocurre lo contrario que al cuerpo de muchas personas, y con los años tiende a hacerse más fino. “El diámetro se reduce, es de peor calidad y el tiempo de crecimiento es menor. De jóvenes, un cabello dura de 2 a 7 años, lo que le da tiempo a ser largo; pero de mayores la durabilidad es de año y medio”, señala este experto. Existen tratamientos para engordar el cabello. “Nosotros utilizamos un producto a base de Keratina, pero no es apto para todos los pelos y, desde luego, no para los que son muy débiles”, apunta Aberasturi.

“La secreción sebácea va disminuyendo con la edad y el cabello se vuelve más poroso, seco, se abre y es más opaco. Su aspecto se asemeja al del muchos pelos al final del verano”, dice David Saceda.

Entre los enemigos acérrimos de un pelo hidratado y con brillo está en primer lugar el sol. “Es dañino por dos razones: la primera porque afecta directamente al tallo piloso, abre la cutícula y decolora el cabello. Un efecto que, sin embargo, es imitado en las peluquerías con las mechas californianas. De todas formas, esto es transitorio y el pelo se recupera. La segunda consecuencia es más a largo plazo, ya que los rayos ultravioletas llegan a la superficie del cuero cabelludo y dañan la raíz folicular que, cuando se ve agredida, suelta el pelo y se cierra. Si esto se cronifica puede dañar definitivamente la raíz”, señala Saceda.

La solución pasa por tomar el sol con un sombrero o pañuelo, no solo por proteger el cabello sino para evitar, en pelos aclarados, que acaben con la desafortunada tonalidad de Donald Trump. Los protectores solares capilares, en opinión de este experto, no son todavía muy fiables. La sal del mar no es, en principio, mala para el cabello. El cloro es mucho más dañino, por lo que hay que aclararse el pelo con agua de la ducha al salir de la piscina.

La polución que nos envuelve en las grandes urbes acelera el proceso de envejecimiento del cabello. “La puerta de entrada de la contaminación a nuestro cuerpo es la raíz folicular del pelo y del vello. Esta produce un acumulo de estrés oxidativo similar al implacable paso de los años. Las dioxinas, unas toxinas procedentes de la combustión son las más dañinas para el cabello”, señala Saceda.

La dieta para tener una buena melena es la misma que para cuidar la salud; con especial hincapié, según este experto, en las vitaminas y antioxidantes procedentes de las frutas y verduras. El ejercicio físico favorece también al cabello, ya que ayuda a eliminar sustancias nocivas y nos proporciona un metabolismo más adaptado al estrés. Sin embargo, Saceda hace una clara distinción entre el ejercicio aeróbico, muy recomendado, y el anaeróbico, que se hace estático en un gimnasio y que no trabaja el corazón ni los pulmones. “Este tipo de deportistas, por ejemplo los que levantan pesas, suelen tener un mayor estrés oxidativo, lo que repercute en muchas áreas y también en el cabello”, matiza.

Un pelo hidratado no solo envejece mejor, sino que es más fácil de peinar y mantiene durante más tiempo el corte. Yolanda Aberasturi aconseja usar mascarillas reconstructoras y tenerlas tiempo en la cabeza con la aplicación de algo de calor para que penetren mejor. “La crema que nos ponemos en la ducha durante unos minutos no es suficiente. Hay pre-champús que se aplican con el cabello seco y que se pueden dejar actuar toda la noche, antes de lavarlo al día siguiente”, comenta esta peluquera que añade que a lo largo de su dilatada trayectoria los peores pelos que ha visto han sido en fumadoras y en mujeres que se pasan la vida haciendo dieta. Según Yolanda, “el dicho de ‘en cien años todos calvos’ parece dispuesto a cumplirse. La tendencia es que tengamos cada vez menos pelo. Nuestras madres y abuelas nos superaban en volumen, cuerpo y calidad de pelo”.

 

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