4 propósitos sexuales para el 2021

Algunas ideas y consejos para mantener y cultivar nuestra dimensión sexual, a prueba de virus y bacterias. ¡Por un sexy 2021!

Rita Abundancia

Collage por Nikita

 

1. Recuperar el sexo en las relaciones que ya lo habían aparcado

Quien tiene una pareja tiene un tesoro. En tiempos en los que las personas han pasado a ser agentes patógenos, altamente peligrosos, contar con pareja estable es como haber ganado el gordo de la lotería de Navidad. Uno no solo tiene compañía, ayuda o consuelo en los momentos difíciles sino que se asegura provisiones de sexo y lujuria para la hambruna de afecto y contacto físico que asola el mundo, sin fecha de caducidad.

Recuerdo que cuando se anunció la cuarentena, el pasado mes de Marzo, muchas personas se echaron las manos a la cabeza, pensando que convivir con su madre, padre, pareja, compañero de piso o hermano durante 24 horas al día podría acabar en un baño de sangre y ser noticia de portada en los periódicos. Sin embargo, la mayoría no solo superó la prueba sino que algunos hasta estrecharon lazos y olvidaron antiguas rencillas. Seguramente, porque en las situaciones difíciles las personas inteligentes tienden a unirse y ayudarse entre sí. Puro instinto de supervivencia.

Luego está el caso de las parejas de larga duración, que se llevan bien, se quieren, que no imaginarían la vida sin el otro/a pero que han aparcado las relaciones sexuales hace años sin saber muy bien por qué. Las que miran la vuelta a la actividad sexual como un espejismo o una utopía en la que ya nadie cree. Las que acallan su Pepito Grillo erótico con una masturbación en la ducha o una llamada a Telepizza.

Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Instituto Iberoamericano de Sexología y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, “el número de parejas de larga duración que quieren retomar su vida sexual ha aumentado durante la pandemia. Generalmente, piden ayuda porque no saben cómo abordar el acercamiento”.

Cuando el sexo lleva años ausente, volver a tocar a la otra persona es un acto que requiere valor y atrevimiento. Es casi como plantearse hacerlo con un total desconocido, sin saber cuál va a ser su reacción. ¿Nos dará un tortazo o responderá con ardor a nuestros movimientos?

“Lo primero que pedimos es que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo en la idea de retomar la vida sexual. O, al menos, uno quiera y el otro/a acepte probarlo”, cuenta Molero. “Hay también que tener claro que volver con la idea de que todo sea como antes es un pensamiento equivocado, ya que los años sin relaciones han hecho su trabajo. Pero la buena noticia es que también puede haber sorpresas y cosas nuevas. Hay que jugar, por tanto, con la perspectiva de estas novedades y, al mismo tiempo, recordar las cosas que nos gustaban del otro, lo que nos atrajo en el primer momento (su olor, mirada, manera de besar, sentido del humor…)”.

La estrategia que esta sexóloga propone para darse de nuevo de alta en el terreno sexual va destinado a dos planos: el emocional y el erótico. “Para abordar el primero proponemos que los miembros de la pareja vuelvan a hacer cosas juntos: ir al cine, pasear, ir de compras o ir a cenar. Y, si habían perdido la comunicación, la retomen. Me refiero a la comunicación más íntima, que se cuenten cosas de sí mismos, sus pensamientos, temores, anhelos”, cuenta esta sexóloga.

Retomar el contacto físico requiere más esfuerzo y tiempo. “Proponemos que se fijen dos planes semanales y que sea uno el que lo planee, mientras el otro miembro de la pareja se limite a disfrutarlo”, explica Molero. “Hay que evitar ir directamente a las relaciones coitales y empezar el acercamiento poco a poco, primero con masajes, caricias, juegos eróticos o contacto físico para crear un clima de confianza y favorecer la aparición del deseo. Aunque puede haber parejas que lleguen a la intimidad emocional pero no a la erótica”.

Si convive en una unión satisfactoria pero asexual, sepa que está desperdiciando lo más jugoso de la relación, como si se comiera las cabezas de las gambas y tirase el cuerpo, y que le queda poco tiempo de desenfreno en el mundo virtual, aséptico, solitario y amazónico (lo digo por Amazon) que la nueva realidad nos vende.

2. No tirar la toalla si se está en la labor de buscar pareja

Conozco a personas que antes de la pandemia querían encontrar pareja y habían iniciado su búsqueda por diferentes medios. Búsqueda que han abortado y aplazado indefinidamente hasta que las aguas vuelvan a su cauce, lo que no parece que vaya a ser muy pronto. Pero si la idea de dejar las cosas para mañana nunca fue buena, menos lo es ahora, con un futuro próximo todavía más incierto.

Montaña Vázquez es fundadora y directora de Tu pareja perfecta, una agencia de matchmaking, con base en Madrid. Sus años de experiencia en la tarea de buscar personas afines la llevó a escribir el pasado año Match. Cómo encontrar pareja en la postmodernidad (Alienta editorial). Como ella misma reconoce, “la actividad de la agencia sólo paró durante los tres meses de confinamiento. Nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo. Las entrevistas y las citas, siguen siendo presenciales, aunque con las medidas vigentes, por supuesto. Es más, en los últimos meses hemos experimentado un pico de demanda muy interesante”.

“Creo que la vida no se debe aparcar nunca, bajo ningún concepto”, apunta Montaña, “es demasiado corta como para dejarla pasar sin intentar cumplir tus objetivos y deseos. Esto no quiere decir que nos volvamos locos e irresponsables teniendo en cuenta la situación que estamos viviendo. Con medidas, con distancia y con precaución se puede seguir conociendo gente. También es cierto que noto cierto desencanto y un punto de saturación con el mundo online. Somos seres sociales y nos gusta conocernos, pero podemos sacarle mucho partido a las apps, podemos tomarlo como un entrenamiento. Y, por supuesto, aunque la probabilidad de contactos esporádicos haya disminuido por las restricciones, todavía existe. Sólo hay que estar alerta, agudizar los sentidos y entrenar nuestra capacidad de comunicación no verbal. Yo he notado, por ejemplo, que al cruzar por un rutinario paso de cebra, algunas personas intercambian miradas más significativas. Y eso me parece precioso”.

El consejo que da esta experta en matchmaking, que cree que somos nómadas del amor con poca capacidad de emprendimiento emocional y que hemos convertido al sentimiento universal en una commodity, es adaptarnos a los tiempos que corren pero seguir con nuestros objetivos. “El ser humano tiene una capacidad de adaptación y reinvención altamente probada, y estos tiempos son una prueba más en la existencia. Hay que crear otras reglas para el juego de vivir, seducir, conquistar y amar. El chateo está muy bien para ir descubriendo más sobre esa persona que nos ha atraído; es importante jugar con el lenguaje pero, sobre todo, no mentir. Y, por supuesto, si todo va encajando, el paso concluyente es la cita presencial. A partir de ahí, decidiremos si merece la pena hacerse una PCR o dejarlo correr. Es muy posible que este virus nos esté enseñando a la fuerza a concretar mucho mejor nuestros objetivos y a ver el tiempo como un aliado, no como un enemigo”, señala Vázquez.

3. En busca del deseo perdido

Hay épocas en las que el deseo parece haberse ido para siempre, especialmente en momentos duros en los que se guardan las energías para labores más urgentes. Etapas en las que aunque nuestro sex symbol llamara a la puerta se la cerraríamos en la cara sin atisbo de remordimiento.

Pues bien, esos momentos de desgana pueden aprovecharse para realizar actividades no sexuales que ayudarán a favorecer la aparición del deseo y a aprender muchas cosas sobre nuestro cuerpo y el placer.

La relajación debería estar indicada para cualquiera que viva en el siglo XXI, ya que estrés y la ansiedad son la Inquisición de la era moderna, que persigue el pecado de la concupiscencia con jornadas laborales maratonianas, miedo al fracaso o pavor a integrar la casta de los desempleados; en la que, como en el castillo de Drácula, se puede entrar pero nunca salir, al menos con vida.

Desde el punto de vista sexual es también un arma muy eficaz que los expertos en sexo aconsejan a menudo a sus pacientes. Según Francisca Molero, “la relajación te hace ser más consciente de las sensaciones. Te permite concentrarte en lo físico, si uno es más corporal; o en la visualización, si se es más mental. Muchos de los casos de anorgasmia en mujeres se deben, en última instancia, a su incapacidad para dejar de controlar o para dejarse llevar, con lo que la relajación puede ser de gran ayuda, como ocurre también con los pacientes con eyaculación precoz, generalmente hombres con altos niveles de ansiedad”.

Los ejercicios de Kegel se pueden hacer en cualquier momento y, si tenemos práctica, compaginarlos con otras tareas o actividades. Según Patricia Izquierdo, fisioterapeuta especialista en rehabilitación del suelo pélvico, con consulta en Madrid, los beneficios de contraer estos músculos se traducen en que “al tonificarlos, la vagina se mantiene más firme, más cerrada, lo que hace que la penetración sea más placentera. Con ellos aumenta también la irrigación de las paredes vaginales, lo que las hace más sensibles y mejoran enormemente la lubricación. Durante el orgasmo se producen contracciones musculares del suelo pélvico. Si tenemos estos músculos tonificados, las contracciones serán mayores, lo que aumentará la calidad del clímax”.

Los hombres también tienen musculatura pélvica. Ejercitarla, según Izquierdo, será “una ayuda para mantener la erección, sobre todo a partir de ciertas edades”.

Los masajes eróticos son perfectos para que los desganados se pongan en modo sexual sin ningún esfuerzo, ya que este correrá a cargo del masajista y la literatura erótica hará lo mismo pero con la mente, el órgano erógeno por excelencia.

Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea de Zaragoza, centro especializado en sexología y psicoterapia, señala como “leer relatos eróticos puede ser muy útil cuando queremos movilizar el deseo. El problema no es solo que no se tenga deseo, sino que muchas veces está hipotecado. Es decir, sujeto a unas normas, sobrevalorado o no le permitimos pasar épocas en las que se encuentre de vacaciones. Como en todo, hay que dedicar tiempo al deseo si queremos cultivarlo, y la literatura erótica está especialmente indicada para las mujeres, que tienen un erotismo más elaborado”.

4. Cultivar y disfrutar nuestra dimensión sexual

El sextech, la alta tecnología aplicada al sexo, nos permitirá en muy poco tiempo experimentar cualquier práctica sexual que exista, aunque no suceda en nuestro cuerpo, y habrá sensores que envíen mensajes a nuestros cerebros y nos provoquen, en cuestión de segundos, una sacudida similar al orgasmo. Muchos ya se preguntan si el sexo analógico (es decir, cara a cara y entre personas) seguirá existiendo cuando dos de sus funciones fundamentales, el placer y la reproducción, queden solucionadas de forma rápida y efectiva.

Pero la sexualidad tiene otras funciones, y puede ser un vehículo muy poderoso de crecimiento personal. Einstein definió al sexo como la energía más poderosa del universo. Energía que se puede dirigir hacía la creatividad artística o utilizarla para recrearse a uno mismo, como el mito del ave fénix, que renace de sus cenizas.

Lo que sabemos del sexo es muy poco pero, como señala Bruno Martínez, sexólogo, diplomado en ciencias religiosas e integrante del gabinete Escuela Sexológica, en Madrid (especializado en sexualidades no normativas), “hay muchas tradiciones que apuntan a que la práctica erótica tiene una serie de connotaciones que permiten una forma de comunicación con algo fuera del sujeto. Esa salida de uno mismo, aunque solo sea por unos breves segundos, que se produce durante el orgasmo (que los franceses apodaron ‘la petite morte’); esa capacidad de transcender al mismo tiempo que nos sentimos muy unidos al otro, es lo que nos acerca a otra dimensión y puede ser un potente vehículo de conocimiento y crecimiento personal”.

Como señala Miguel Vagalume, sexólogo que trabaja con Bruno Martínez en el mismo gabinete, “la revolución sexual que vivimos en los años 70 no fue otra cosa que incrementar el número de relaciones sexuales. Follar más, pero con la misma filosofía utilitarista. Para el verdadero cambio deberíamos replantearnos la visión distorsionada que tenemos de lo que es el sexo (no saber más, sino saber mejor), deberíamos entender que la sexualidad engloba muchas más cosas que el encuentro con el otro, otra u otros; y deberíamos empezar a practicar un simple ejercicio en nuestros encuentros eróticos: estar presentes”.

La sexualidad, independientemente de que haya personas que eligen no usarla, es una dimensión esencial del ser humano que nos proporciona libertad, conocimiento y nos hace más valientes. Es una sofisticada computadora que muchos utilizan como una simple máquina de escribir; pero, además, en tiempos de transhumanismo, el sexo es una poderosa ancla que nos puede mantener unidos a nuestra condición humana, que empieza a estar en peligro de extinción.

 

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